Alejandra Pizarnik (1936-1972)

Flora Alejandra Pizarnik nació en Avellaneda (Argentina) en 1936 en el seno de una familia de origen ruso.

La infancia de Pizarnik fue difícil y más adelante, la poeta utilizará estos acontecimientos familiares para conformar su figura poética. En la adolescencia tuvo graves problemas de acné y una marcada tendencia a subir de peso. Los problemas de asma, tartamudez, autopercepción física de la poeta minaron su autoestima. Durante este periodo comienza a descubrirse como un ser distinto, integrando así en su carácter caótico e inestable la necesidad de ser reconocida por los demás.

Pizarnik se enfrentó al modelo ideal de estudiante durante su estancia en la escuela secundaria.Es un proceso que derivó en una joven mujer rebelde, estrafalaria y subversiva frente a la imagen del adolescente de los años 50. La concepción de su cuerpo cobró una importancia médica cuando las anfetaminas tomaron importancia en su estilo de vida: su obsesión por el peso corporal inició la progresiva adicción a los fármacos.

A esta anticonvencionalidad y cuestionamiento se suma la pasión, cada vez mayor, por la literatura. Lectora de muchos y grandes autores durante su vida, intentó ahondar en los temas de sus lecturas y aprender de lo que otros habían escrito.

Tras cursar bachillerato, y con grandes dudas, ingresó en la Facultad de Filosofía y Letras. Sus expectativas académicas le hacían imposible permanecer en un solo sitio, paso de Filosofía a Periodismo y luego otra vez a Letras y luego al taller de un pintor, para finalmente abandonar sus estudios y dedicarse plenamente a la tarea de escribir.

En esta época comenzaron sus sesiones de terapia con su psiconalista y eso fue un hecho fundamental en su vida y en su poesía. Gracias a él se motivó tempranamente por la unión entre la literatura y el inconsciente, lo que a su vez hizo que se interesara por el psicoanálisis. No sólo buscaba restituir su autoestima y aminorar la ansiedad, sino también era un ejercicio poético en el que practicaba la reflexión sobre la subjetividad y los problemas internos.

Alejandra Pizarnik decidió emprender un viaje a Paris de 1960 a 1964, en el que se desarrolló como traductora y lectora de escritores franceses. Paris fue para la poeta un refugio literario y emocional. Publicó poemas y críticas en varios diarios, estudió historia de la religión y literatura francesa en la Sorbona. Allí entabló amistad con Julio Cortázar, Rosa Chacel y Octavio Paz.

El 25 de septiembre de 1972 con sólo 36 años, se quitó la vida ingiriendo 50 pastillas de Seconal durante un fin de semana en el cual había salido con permiso del hospital psiquiátrico de Buenos Aires; hospital donde se hallaba internada a consecuencia de su cuadro depresivo y tras dos intentos de suicidio.

Dejó como legado una vasta obra, a pesar de su corta vida: un diario de casi mil páginas, un extenso corpus de poemas, muchos escritos y relatos cortos surrealistas, y alguna novela breve. Entre sus obras: “La tierra más ajena”, “La condesa sangrienta”, “Árbol de Diana” o “Las aventuras perdidas”.

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