Estar lejos, estar cerca # 2/2

III.

Hablar de amor es oscuro

como un pájaro caído, me lo dijo una mujer

que conozco, una mujer

que piensa que allá, donde ella no ha estado

los hombres no saben abrazarla.

El amor se ha vuelto una casa

de ojos cerrados, multitud de ojos, la tierra.

Ellos también saben que te quiero, se compadecen.

Los que miran, no miran, pero señalan

el loco, triste, extraño mundo

del que te hablo

como si existieras.

IV.

Ahora ¿Qué hago yo contigo,

con tus manos que ya no tocan,

tus manos de hueso y humo?

¿Qué hacen tus manos

con su pulserita de hilo?

Me preocupan tus manos,

recuerdan una garganta de ahorcado,

un abrazo de niño, niño

que no hemos nacido, distancia

infranqueable entre nosotros, la lluvia,

el mundo.

El dolor es un entierro vacío que

lo contiene todo, sin habernos visto, nos penetra.

Los que ven, pueden ver

desde la tumba de mis ojos,

donde te sepulté hace tiempo, aterrados.

Qué mejor que un hombre triste, mujer triste

que nos hace reír, nos hace cosquilla en los labios

y se va lejos para estar más cerca, abyecto.

Recostado en mi corazón, te encuentras

líbido cuerpo, palpitar desnudo, pezón erguido,

palabra.

¿Qué se siente estar palabra, canto, sustancia, ser,

prenatal misterio?


© Beatriz Osornio Morales. 2019

Beatriz Osornio Morales, nace en 1974 en el estado de Michoacán, México. Temporalmente vive en Estados Unidos con su compañero de camino y dos hijos.

Colabora en revistas digitales como Letras Diversas, El Narratorio y Solo Novela Negra, reafirmando con ello su  pasión por la expresión escrita, en particular por el acto creativo de la Poesía.

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