La invitación

Ella lo invitó a cenar a su casa. Así se sentía más segura, controlando el medio. Sus pasos no serían torpes, sabría perfectamente dónde dirigirse y qué hacer en cada momento.

El aceptó la invitación. Así la conocería un poco más, observando sus cosas. Sus fotografías le hablarían del pasado y sus cuadros, libros y música, de sus gustos e inquietudes.

Ella se movía como pez en el agua, él la observaba embelesado…

Ella: ¿Sabes? Quedas muy bien en mí sofá (y rió a carcajadas)

Él: ¿Sabes? Quedas de maravilla en mí vida (y dejó de sonreír)

El había aceptado su invitación…Ella sintió miedo…

© Aileen Baker

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