Louisa May Alcott (1832-1888)

Louisa May Alcott nació en Germantown (Pensilvania) en 1832. Su padre fue el pedagogo, escritor y filósofo trascendentalista Amos Bronson Alcott, vinculado al abolicionismo, al sufragio femenino y a la reforma educacional. Louisa tenía tres hermanas, su hermano murió cuando todavía era un niño. Las cuatro hermanas se educaron en su propio hogar por su padre mientras recibían visitas de ilustres vecinos como Nathaniel Hawthorne, Theodore Parker, Margaret Fuller o Ralph Waldo Emerson.

Comenzó a trabajar esporádicamente siendo muy joven para ayudar económiamente a su familia como maestra, costurera, institutriz y escritora. Louisa escribió relatos y poemas desde joven, su primer libro publicado fue “Fábulas de flores”, cuentos originalmente escritos para la hja de Ralph Waldo Emerson.

Durante su adolescencia y principios de la edad adulta, Alcott compartió la pobreza y los ideales trascendentalistas de su familia.

Nunca contrajo matrimonio ni tuvo hijos y se mostró, al igual que sus progenitores, activa a nivel social y político durante toda su vida, alineándose en contra de la esclavitud y apoyando con ahínco el voto de la mujer, de hecho se convirtió en la primera mujer en registrarse como votante en Concord (Massachusetts). Desaparecida su madre, se hizo cargo de su hogar.

En la Guerra de Secesión fue enfermera en el Hospital de la Unión. Después de ese período escribió “Escenas de la vida de un hospital” las cuales demostraron un agudo poder de observación y crónica, además de una sana dosis de humor retrospectivo, ganándose su primer reconocimiento crítico.

Una parte menos conocida de su obra son las novelas y cuentos que escribió bajo el seudónimo A. M. Barnard. Trabajos tales como “Cacería de amor largo y fatal” y “El crimen y castigo de Pauline” son el tipo de novelas románticas de estilo gótico. Sus protagonistas son obstinados e implacables en la búsqueda de sus objetivos, que a menudo involucran venganza contra aquellos que los han humillado o frustrado. Estos trabajos, que escribía principalmente como medio de subsistencia y le reportaron éxito comercial. En ellos se tratan temas tabúes para la época como el adulterio y el incesto.

Alcott obtuvo un sorpresivo y abrumador éxito con la aparición de la primera parte de “Mujercitas”, relato en parte autobiográfico inspirado en su niñez junto a sus hermanas. Esta obra fue escrita por encargo de su editor, que quería un libro orientado a mujeres jóvenes. El personaje de Jo refleja la visión que Alcott tenía de sí misma: esparciendo páginas manuscritas a su paso, situándose a la vanguardia con sus convicciones y cuidando a su familia por encima de todo.

La segunda parte “Aquellas mujercitas”, llevaría a sus protagonistas a la vida adulta. Más adelante, apareció “Hombrecitos” que trata de manera similar el carácter y la forma de ser de sus sobrinos. “Los muchachos de Jo” completó la saga de la familia March.

La mayoría de sus volúmenes posteriores, siguieron la línea de “Mujercitas”, de la cual el numeroso y leal público de la autora nunca se cansó.

Murió en Boston en 1888 a causa de las secuelas del envenenamiento por mercurio contraído durante su servicio en la guerra, el mismo día que su padre era enterrado.

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