Tempus fugit

Caminos mal hechos que llevan a callejones sin salida, a horribles calles tenebrosas, a demasiadas esquinas. Caminos amarillos con bifurcaciones continuas que acaban en precipicios. Precipicios de los lo siento que nunca dijimos, de los besos que se quedaron por darnos. Laberintos donde el ratón nunca encuentra el queso, donde tus labios no llegan a mi paradero. Corre cómo quieras, más bien cómo puedas. Tempus fugit decían ellas, let it be decía él. Tan dispares cómo iguales, tan blanco y negro como gris, tan tus piernas cinturones, tan tus besos collarín.

Amor romano, besos en vano. El carmín desparramado por todo el vestuario, la ropa degradada en el armario.

Me he pasado la noche en vela como el niño que a la luna anhela. Viendo pasar las horas en el reloj del techo rodeado de estrellas que ya no brillan, que ya no miman. Ahora son besos de espinas, abrazos con astillas.

© Lucía Moragón

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