Virginia Wolf (1882-1941)

Otra mujer imprescindible de esta serie de mujeres escritoras es la gran Virgina Wolf. Esta escritora británica es considerada como una de las precursoras del feminismo y figura clave del modernismo literario del siglo XX.

Virginia Woolf (Adeline Virginia Stephen) nació en Londres en 1882. Hija del editor, crítico, biógrafo, novelista, ensayista e historiador Sir Leslie Stephen, aunque nunca fue a la escuela fue educada en un ambiente cultural y literario desde niña que despertó en ella el amor por los libros a edad muy temprana.

Su madre Julia era de una belleza extraordinaria, por lo que fue modelo de los pintores prerrafelitas, entre ellos Edward Burne Jones. La muerte repentina de ésta, acontecida cuando Virginia sólo tenía 13 años, fue la causa de su primera depresión. A ella se sumaron otras a lo largo de su vida, además de padecer un trastorno bipolar. Una situación tal vez derivada de los abusos sexuales que al parecer padeció llevados a cabo por sus hermanastros.

Tras la muerte de su padre, Virginia se trasladó con su hermana Vanessa al barrio de Bloomsbury, que da nombre al famoso grupo o círculo de intelectuales que se reunían allí y  donde frecuentó a Keynes, Bertrand Russell, Gerald Brenan, Dora Carrington y Leonard Woolf entre ellos. Este grupo compartía pensamiento e ideales, rechazaban la clase alta a la que pertenecían, la religión, la moral de la época victoriana y el realismo del siglo XIX. Con Leonard Woolf se casó y fundaron la famosa editorial Hogarth Press que editó la obra de la escritora inglesa y de figuras tan importantes como Sigmund Freud o Katherine Mansfield.  En 1922 Virginia conoció a la también escritora Vita Sackville-West, con la que estableció una relación sentimental que duró varios años, sin que por ello se resintiera la que mantenía con Leonard. De hecho, “Orlando”, una de las mejores novelas de Virginia (de la que existe edición española en una formidable traducción de Jorge Luis Borges) estaba dedicada a Vita.

Sus textos poseen un fuerte componente lírico y en ellos gustaba de experimentar, cambiando los esquemas narrativos convencionales que predominaban en aquel entonces.

En 1929 publicó el ensayo feminista “Una habitación propia” en el que reflexiona sobre el papel de la mujer en la literatura. Aquí planteó la famosa idea de que “una mujer debe tener dinero y una habitación propia si quiere dedicarse a escribir ficción”. En este ensayo escribía también: “cualquier mujer nacida en el siglo XVI con un gran talento se habría vuelto loca, se habría suicidado o habría acabado sus días en alguna choza alejada de todo pueblo, medio bruja, medio hechicera, objeto de temor y burlas “. ¿Premonitorio? El 28 de marzo de 1941 Virgina Wolf con el abrigo lleno de piedras se sumergió en el río Ouse. Semanas más tarde encontraron su cuerpo  y su marido incineró sus restos y esparció las cenizas bajo un árbol, en el jardín de Monk’s House.

¡Os espero la semana que viene!

© Ana Arroyo. 2019. Todos los derechos reservados

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